El Museo Nacional de Bellas Artes también es el mejor lugar para hacer un recorrido por la historia del arte argentino, comenzando por primeros artistas viajeros que vinieron a explorar estas tierras, el academicismo europeo, las estribaciones del impresionismo en la figura de Fernando Fader, hasta llegar a los agitados movimientos de las vanguardias del siglo XX.
Muy cerca de este museo, en el Centro Cultural Recoleta se puede verificar el estado actual de las artes plásticas locales, especialmente en sus formas más contemporáneas, como el objeto, la instalación y las artes performáticas.En las salas de lo que antes fue un asilo de ancianos, se conjugan hoy las últimas tendencias de la fotografía, la historieta, el teatro visual y todas las expresiones que constituyen el hoy del arte.
Casi todos los edificios que funcionan hoy como museos o centros culturales están reciclados, como el Palais de Glace, una exquisita arquitectura de planta circular que fue pista de patinaje sobre hielo y sala para bailar tangos.Hoy es la Sala Nacional de Exposiciones, que alberga, además de grandes exposiciones traídas del exterior, las manifestaciones de los artistas del interior del país.
Hasta ahora, el único edificio que fue concebido como museo es el del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, que abrirá sus puertas a principios del 2001 a instancias de Eduardo Costantini, un importante coleccionista local.Más allá de las instituciones museísticas, Buenos Aires cuenta con numerosas galerías de arte, siendo la de Ruth Benzacar –ubicada cerca de Plaza San Martín- una de las más prestigiosas.En la calle Arroyo se concentran las galerías dirigidas a un público más tradicional.
El mercado de arte se está reactivando poco a poco. En 1999 se registraron ventas por 12,37 millones de dólares, aunque esta cifra decreció al año siguiente.ArteBA, la Feria de Arte de Buenos Aires, convoca año a año más y más público. Es un importante termómetro de ventas, y a la vez se ha convertido, junto con la Feria del Libro, en el evento anual más importante del espectáculo cultural.
En los barrios de La Boca, San Telmo y Palermo Viejo se concentra la mayor cantidad de talleres de artistas. Hay una atmósfera bohemia en todo sus bares.En las calles adoquinas de San Telmo, se pueden visitar sorprendentes negocios de anticuarios, Palermo se ha convertido en un centro de atracción para los jóvenes diseñadores de ropa y objetos y la Boca se está transformando lentamente a partir de la presencia de Proa, una fundación que apoya las artes plásticas con la importación de exhibiciones internacionales y la producción local de muestras de primer nivel.
Rosario, Tucumán, Córdoba, Mendoza y La Plata son las ciudades del interior que registran mayor actividad cultural.Cuentan con escuelas de arte, museos y centros culturales donde se concentra la actividad artística.Los artistas argentinos se apoyan en una larga y sólida tradición cultural. Fue el siglo XX el más próspero en propuestas variadas y atractivas.
En la década del 20 Xul Solar y Emilio Pettoruti volvieron de Europa trayendo la poética del surrealismo y del cubismo. La obra del primero es una síntesis donde el tarot, la astrología, la cábala judía y la mística, se conjugan en un mundo de utopías y sueños.Antonio Berni es el más popular de los artistas argentinos.
Es, en la plástica, el equivalente de Jorge Luis Borges en la literatura. Y la comparación no es errónea si consideramos que fue el creador de la saga de Ramona Montiel y Juanito Laguna, dos personajes marginados por la sociedad de consumo, que tratan de sobrevivir en un mundo que los ignora.
En la década del sesenta, el Grupo de la Neofiguración, integrado por Ernesto Deira, Luis F. Noé, Jorge de la Vega y Rómulo Macció inició una época fecunda que alcanzaría su punto más alto con la creación del Instituto Di Tella, un lugar mítico en la memoria de los artistas argentinos, especialmente por la riqueza de las experimentaciones allí realizadas.
Hoy son muchos los artistas de hoy que se destacan por su trabajo, entre ellos, Nicolás García Uriburu cuya obra va de la mano con la militancia ecologista; Víctor Grippo, reconocido internacionalmente por sus aportes al arte conceptual a partir de un elemento comestible oriundo de estas tierras, la papa; y Alfredo Portillos que, con una obra enraizada en los mitos populares religiosos de Latinoamérica, habla del despertar de la conciencia del hombre.
Galerías de Arte en Buenos Aires.